sábado, 24 de agosto de 2013

En tonos grises





Tras el naufragio contemplo los restos
de una vieja libertad.
Ante mis ojos se extiende un desierto
de tibias arenas
y gélidas noches de instantes solitarios.
Y, a veces,
en medio de ese desierto
surge el oasis de tu aliento
al que indefensa me aferro
para saciar la sed
que produce en mi garganta
el viento seco.

 
Del poemario: En tonos grises
Fotografía de Fco. Illán vivas: La luna de Itaca

viernes, 23 de agosto de 2013

Cielo-Infierno




 ACNUR-SIRIA


Hace unos años, alguien de la cúpula vaticana hacía unas declaraciones acerca de la existencia física del cielo. «No es un lugar físico» decía; y yo no soy quien para negar o afirmar esta revelación. No obstante, he de confesar que, en alguna ocasión, me he sentido tan cerca del cielo como si, realmente, este ocupara su propia parcela sin tener por ello puerta de entrada, o acceso sin vigilancia privada.

Ha sido en esos momentos en los que he visto la felicidad en el rostro de mis hijos en los subsiguientes instantes a la consecución del premio al trabajo bien hecho, desde sus primeras notas escolares hasta la adjudicación de su primer empleo; en la complicidad que se les escapaba a través de sus miradas cuando la adolescencia dirigía sus vidas… He creído tocar el cielo cuando, tras más de doce años de trabajo a base de contratos temporales, por fin llegó el tan ansiado indefinido que posibilitaba la estabilidad económica con la que ajustar las necesidades a la nómina mensual. Pero, sobre todo, he estado cerca del cielo «cuando en mi vida ha habido paz».

Es la paz mi concepto de cielo. Tal vez a eso se refería la autoridad eclesiástica en su manifestación al respecto.

Pero no recuerdo si en algún momento habló también del infierno. Aún hay gente que cree que este consiste en un lugar al rojo vivo, donde las almas malas se consumen en un fuego eterno. Por fortuna, en el que yo conozco sucumbe la vida y el alma toda. La muerte es la única puerta de salida del infierno.

Conservo imágenes de estos infiernos —porque hay muchos— en mi memoria, en mis archivos informáticos y en decenas de revistas en mi librería. En el momento en que escribo este artículo tengo frescas las de los civiles, en su mayoría niños, de la última matanza siria. Pero, posiblemente, cuando termine de redactar este texto, otras barbaries se estén llevando a cabo en cualquier otro punto del planeta. Nuevos dramas que contribuyan a desviar nuestra atención del actual sirio. 

En los infiernos reales —no en los de ficción— no hay ángeles caídos, sino fábricas de armamento que son la base de la economía de los países llamados civilizados; países gobernados por dirigentes de comunión dominical y cazadores homófobos. Después de consumada la barbarie, serán estos mismos dirigentes los que se rasgarán las vestiduras y propondrán los medios para castigar a unos culpables que nunca pagarán su culpa. Siempre, claro está, que el veto de los países implicados no impida las investigaciones propuestas por la Comunidad Internacional.

Mientras tanto, los verdaderos dioses y ángeles de todos los credos y dogmas —no los de ficción— se siguen dando cita cada día en los infiernos. Rescatan, no las almas, sino los cuerpos de carne y huesos; ulcerada la una y resquebrajados los otros, en las más de las ocasiones. Cuerpos con historias individuales pero con idéntico horror en cada una de ellas. Cuerpos que se apiñan en el vasto desierto a la espera de la mano amiga, de la voz amable del cooperante de lengua extranjera.

Ya no quedan cielos con nubes de algodón y ángeles asexuados de blancas alas y suaves manos acariciando arpas. Tan solo hay infiernos con demonios vestidos de Armani, y cooperantes que les presentan batalla en medio de la desolación. Con la cámara al hombro, con la mochila repleta de medicinas a la espalda, con las sacas de comida imperecedera en los puestos improvisados en cualquier esquina del campo.

Y a veces, en el epicentro de ese campo del refugiado, asoma un atisbo de paz al que los más débiles se aferran, creyendo que, por fin, han alcanzado la felicidad que el cielo proporciona.

 

sábado, 17 de agosto de 2013

Regalo de vida.


 
 
 
 
 
REGALO DE VIDA

 

Del cajón donde guardaba sus bocetos sacó una cuartilla con dos corazones dibujados. Los dos corazones estaban unidos por una estrella y mientras los observaba en silencio, tomaba conciencia de la confusión en la que estaba sumido.

Hacía ya muchos años que él no se evadía de la rutina de las sábanas dibujando corazones rotos y corazones engalanados. Aquellos eran otros días, unos días grises y eternos en los cuales consumía grandes dosis de tediosos programas televisivos amenizados a veces con la visita de algún vecino que, como él, estaba sobrado de horas y falto de días.

Dejó de dibujar corazones cuando, en una cálida mañana de primavera, al abrir las ventanas de su habitación de par en par, observó fascinado cómo los rayos del sol penetraban en los rincones más profundos de su inconsciencia.

Fue para él, según dibujó más tarde, un estallido de luz dentro de su pecho. Fue, aquel suave y recién estrenado latido, la mejor y jamás escrita sinfonía. Fue su regalo de vida, un regalo por el que muchas almas derramaron gotas de sal por sus mejillas en aquella mañana de primavera.

Era tanta la dicha que circulaba por sus venas que danzó y danzó sin parar, y en  medio de aquella danza se desprendieron de su paleta de pintura los colores más preciados; y de aquellos pinceles que con tanta dulzura habían trazado durante largo tiempo los contornos de sus corazones rotos y de sus corazones engalanados, se desprendió también la realidad.

Ahora, cercano ya el último baile, no recordaba dónde había colocado sus dibujos, ni dónde guardaba su regalo de vida. Confuso y aturdido por tanta danza, donde le quedaba algo de amor, él sólo observó traición; y cuando se decidió a abrir de par en par sus ventanas, en vez de los rayos del sol, contempló, con resignada expresión, cómo la mañana gris le sonreía invitándole a la última copa mientras arropaba su silueta frágil y descarnada.
 
De: Al pie de la Calderona "Poemas para una ausencia"
Ilustración: Portada de "Al pie de la Calderona".
Diseño de portada: Ismael M.E; con obras de Blas Estal.

lunes, 15 de julio de 2013

Entrevista a GREEN ESPAI




Comida recaudada en el concierto de Fent la Má




Durante los últimos tiempos estamos asistiendo a un desmoronamiento del bienestar de las personas con las que a diario convivimos, cuando no, con el de nosotros mismos. Es al llegar estos tiempos difíciles cuando más se hace patente la solidaridad de los vecinos, a veces, incluso ocupando el espacio vacío que dejan las administraciones con esos, tan desproporcionados, recortes presupuestarios.

De la mano de Cáritas se vienen paliando en la medida de sus posibilidades las carencias de muchas familias que ya nada tienen; y de igual manera, los servicios sociales de algunos ayuntamientos vienen llevando a cabo sus labores profesionales con respecto a la ayuda a sus vecinos más desfavorecidos.

Pero no siempre basta con estas actuaciones institucionales. En ocasiones somos nosotros mismos, —sin recurrir a la caridad de una iglesia tan generosa en su base como egoísta en sus más altas esferas; o a la de un ayuntamiento, a veces, igualmente desafortunado en cuanto el reparto de sus presupuestos— quienes estamos en guardia y acudimos sin reservas en ayuda de la necesidad.

Y en esa clase de solidaridad cercana es donde Green Espai se sumerge a través de la cultura.

Me enteré por una amiga de la existencia de esta asociación próxima a mi municipio, y hacia allí decidí dirigir mis pasos para que Fede, cabeza visible de la asociación, me pusiera al corriente de lo que es en realidad este espacio sociocultural.


Pregunta.— ¿Qué es Green Espai?

Respuesta.— En realidad aquí nos encontramos con dos unidades en cuanto a asociación, pero que se complementan una con otra. Una es la asociación cultural Viure dignament que es la que gestiona el espacio pero que a la vez mueve la labor social; y Green Espai es el espacio multidisciplinar donde se desarrollan las actividades. Es un espacio para toda aquella persona que lo solicita, por ejemplo, para celebrar un evento, realizar una exposición, etc. Se contacta con la asociación y se fijan las condiciones.

P.— ¿Quién la dirige?

R.—  En principio la asociación la forman: mi padre, Juan Luis; Carmen Navarro que es la presidenta además de mi madre; mi mujer y yo. Pero tenemos socios colaboradores que pagan una cuota de 5 euros al mes. Esa cuota les proporciona mejores precios en la barra, en entradas a las actuaciones, en los talleres y en aquellas actividades en las que desean participar.

P.— ¿Qué actividades podemos encontrar en Green Espai?

R.— Realizamos una amplia gama de actividades culturales. Nuestra pretensión es que, durante el primer año, Green Espai se sostenga a través de la cultura, y que lo recaudado por las cuotas de los socios vaya destinado íntegramente a la parte social de la asociación. Esa es nuestra idea y creo que va a ser más rápido de lo previsto porque está funcionando muy bien. Los conciertos que organizamos se llenan.
    Entre las actividades se pueden encontrar talleres de danza, de música, exposiciones…, todo lo que esté relacionado con la cultura. Basilowichs realizará una exposición en septiembre. En el terreno de lo social, hace poco más de un mes pusimos en marcha el “restaurante social”. Ofrecemos un menú económico al precio de 3´5 euros; incluye primer y segundo plato, ensalada postre y agua. Es comida casera y la gente está respondiendo muy bien. Desde que abrimos el restaurante empezamos a dar de comer gratuitamente a una familia; luego a dos personas más. Ahora están viniendo siete.

P.— ¿Seleccionáis de alguna manera a los comensales a los que ofrecéis estos menús gratuitos? ¿Os preocupa que algún espabilado se aproveche de vuestra solidaridad en detrimento de otro más necesitado

R.— No, porque esto es un comedor social de cercanía. Conocemos a la gente que viene. Lo que en realidad pretendemos, es unirnos a los servicios sociales del ayuntamiento, pero todas estas cosas van despacio. Hasta que no te conocen bien y han visto el trabajo que realizas no se plantean ayudarte. Nosotros estamos elaborando diferentes proyectos con el asesoramiento de una asistenta social y a la vez técnico. Proyectos para el restaurante social y para los talleres, para que se puedan gestionar tanto en subvenciones como por la vía de un aval por parte del ayuntamiento que nos permita realizar las compras en Consum , Mercadona, etc.
     De momento, la tarea más importante es poder dar de comer a un bajo precio, pero además, procurar una comida diaria a aquellas personas que tienen que desplazarse para poder acceder al comedor social situado en Sagunto y que les supone un gasto diario de 3 euros.

P.— ¿Con qué recursos habéis contado para poder poner en marcha la asociación?

R.— Únicamente con inversión familiar. Teníamos un bar donde trabajaban mis padres hasta que mi madre, por problemas de salud, tuvo que dejarlo. Ha sido funcionaria social durante muchos años y conoce lo que la gente necesita. Entonces se le ocurrió que podíamos ver qué carencias tiene El Puerto y vimos que en Sagunto hay comedor social, pero aquí no, y a la gente le cuesta un desembolso económico tener que ir hasta allí para comer. Es un desembolso que no todos los que verdaderamente necesitan ir al comedor pueden hacer. Así que decidimos que sería bueno que hubiera uno aquí. En estos momentos estamos poniendo en marcha un proyecto para los chiquillos que por el cierre de los colegios en verano ya no pueden optar al comedor escolar.

P.—Por lo que vemos, lo que hacéis aquí es por vocación social. ¿Cómo afrontáis el pago del alquiler?

R.—Religiosamente todos los meses. Hasta ahora estamos invirtiendo dinero, y la previsión es que hasta dentro de dos o tres meses va a seguir siendo así.

P.— ¿Y después?

R.— Todos los beneficios que se obtengan, tanto los provenientes de las cuotas de los socios como los de aquí del bar, son beneficios destinados a la labor social. Hay que tener en cuenta que todos tenemos nuestro trabajo; yo, por ejemplo, tengo mi escuela de batuca con cincuenta y ocho alumnos, y esa es mi fuente de ingresos; mi novia tiene su trabajo; así que el único cuyo trabajo sería remunerado, en su momento, es mi padre porque él es el que está todo el día en el bar y al cabo de tres meses pues se nota. Calculamos que para dentro de seis meses la asociación se podrá mantener por sí misma. Ahora llevamos dos. Es muy poquito tiempo y todo va despacio. Lo llevamos entre cuatro personas solamente pero, en realidad, somos mi padre y yo; él es quien lleva el bar.

P.—Siguiendo con el tema de los recursos, ¿cómo os las arregláis para poder ofrecer los menús al precio de 3´50 euros?

R.— Por ejemplo, esta tarde hay un evento, y se trata de un evento en el que en vez de pagar la entrada con dinero, se paga con comida. Si quieres asistir, el precio es una bolsa con comida por valor de 5 euros. Y esa comida se utiliza para el restaurante social. Al cabo del mes se hacen dos o tres eventos así. No se saca ni siquiera la mitad de lo que se gasta pero ayuda bastante. El pan nos lo proporciona gratis todos los días una panadería de El Puerto; intentamos que con la ayuda de todos se pueda llevar a cabo el comedor social. Además, el fin de semana suele producir un excedente de dinero y aunque hay que hacer frente a los gastos, sí que nos permite ir poco a poco realizando nuestra labor. Las comidas que servimos son en su mayoría comidas de caliente, las de casa de toda la vida, las de nuestras madres y abuelas, y como decían antes: “donde comen cuatro, comen cinco”. Otra cosa sería si nos dirigiéramos directamente a ofrecer chuletas de cordero o comidas de un mayor coste.
     Ocurre también que muchas de las personas que vienen al restaurante social y pagan los 3´50 euros del menú dejan algo más del importe, contribuyendo así a que otros puedan comer su menú gratuito.

P.— En el caso del concierto de Arcana ¿Se paga entrada normal?

R.— Sí. Ese concierto es previa adquisición de entrada normal. Pero, por solidaridad, el grupo nos cobra la mitad de su caché, y varios días después de celebrado el concierto, con el beneficio obtenido nos vamos con ellos a comprar utensilios de cocina y comida. Esta es otra forma de colaboración.

P.— ¿Tenéis gente que trabaja como voluntarios?

R.— Los camareros, la gente que va por ahí a poner los carteles… De momento somos todos voluntarios. Ten en cuenta que al tener una escuela grande, de mucha gente, pues siempre hay más facilidad para encontrar amigos con ganas de ayudar.

P.— ¿Cobran los profesionales que imparten los talleres?

R.— Algunos sí y otros no. La chica que imparte el taller de danza del vientre entrega la mitad de lo que cobra a la asociación. El monitor de defensa personal lo cede todo. Estas son clases que se imparten a mujeres que desean aprender a defenderse. Creo recordar que el precio es de 10 euros al mes y la persona que las imparte lo entrega todo a la asociación. Depende del profesor o monitor y del tipo de taller.

P.— ¿Qué pasos han de seguir las personas que estén interesadas en colaborar?

R.— Hacerse socio y pagar las cuotas mensuales es lo primero, porque esas aportaciones son imprescindibles para que podamos funcionar. Pero si alguien quiere, además, ayudar en los trabajos, entonces ha de inscribirse como voluntario. Tiene que estar todo bien especificado, con total acuerdo y firmado, porque luego nosotros tenemos que justificar legalmente la presencia de estas personas que colaboran de forma altruista. Esta colaboración ha de estar bien definida y asesorada por un abogado para que no surjan problemas legales.

P.— Has comentado que tienes tu propia escuela de batucada y que esa es tu fuente de ingresos, ¿realizáis también actuaciones?

R.— Exactamente. Tengo mis alumnos de batucada y realizamos actuaciones cuando se nos contrata en las fiestas de algunos pueblos y demás eventos. Pero, además, actuamos de forma solidaria cuando se nos requiere para alguna causa. Por ejemplo, esta noche vamos a un evento organizado por la Cruz Roja, en Valencia, en el colegio de Parálisis Cerebral. La semana pasada tuvimos uno en apoyo de Diego. Casi todas las semanas participamos en algún acto de este tipo.

P.— ¿Ayuda la difusión en las redes sociales?

R.— Sí. Aunque vamos poquito a poco, claro. La gente que viene se siente cómoda, como en casa. Mi madre tiene un lema y es: «A quien viene aquí lo primero un abrazo, y después ya, que haga lo que quiera, que tome lo que desee; pero, lo primero, un abrazo; que haya un ambiente familiar y contacto directo con la gente».


Efectivamente, a la hora de la verdad, siempre son los vecinos quienes primero ayudan a las personas necesitadas; los otros, los que verdaderamente tienen en sus manos la posibilidad de dar solución a los problemas o mitigarlos, se encuentran demasiado lejos. Y esa, precisamente, es la intención de Green Espai: «Ser los vecinos que ayuden, mediante eso que Fede denomina solidaridad cercana»


Fotografía del archivo de Green Espai.
(En facebook más información)

L. Estal.


miércoles, 3 de julio de 2013

Puerto Madero (Buenos aires)



   Las damas
   abrazadas suavemente por la quietud de las aguas
   orgullosas exhiben su porte y belleza.
 
 
 

Con ojos de mar antiguo
desnudo su cuerpo y esbelta
la Uruguay se yergue desafiante
y altanera...
                                                                                                        
 
 
  
  
 Calatrava en su arrogancia
 alza su rostro hacia el cielo
 saludando a los porteños.
 
 
 
 Y se acomoda la noche y se callan las cubiertas.
 
 
De oro se cubren los tristes cementos
y entre anhelos y jadeos
se dictan promesas de amantes inciertos... 
 
 
 
Mas pasa la noche y el cielo despide a los tonos violetas.
 
 
 
   Se despierta el puerto con pliegues de luces
   que tiñen de plata las plácidas aguas
   y visten de blanco a las gráciles damas...
 
 
 
 

 Una ráfaga de magia a través de la mirada
derrocha colores que invaden las aguas,
borra oros y platas,
rostros de corbetas, cubiertas y amarras...
 
 
 

 
  
... Son las luces Deborianas que, con sus miradas sabias,
ponen colores al alba y poesía a las aguas.
 
 


 
 
 
 
Reportaje fotográfico de Débora Tráchter
Puerto Madero (Buenos Aires)
Texto: L. Estal 
 



martes, 18 de junio de 2013

Momentos






Llueve en el campo de tierra
y el vapor que emerge de sus suelos.
irrita a mis ojos
que entorno llorosos.

 
Llueve otra vez en mi campo
y esa tierra
y ese suelo
me dicen que no hay
                                   silencios...


Del poemario: Momentos
Fotografía: Ismael M.

domingo, 2 de junio de 2013

Blas Estal - Selección poemizada


Presentación del autor:

Autorretrato
 
Agnóstico, autodidacta y trasplantado. Tres palabras que definen, respectivamente, mi credo, mi formación artística y mi rasgo físico sobresaliente. Esta última característica, la más importante, revulsiva de mi comportamiento social y artístico.
Extraído de la obra de Fco. José Navarro “Un regalo de vida” biografía de tres trasplantados” de K.R Editorial.



VERSOS PARA UNA IMAGEN




 …Para ti que conoces las redondeces del aire
nada es perfecto ni imposible…
Mª José Bernal
 
 
 

 …cuántos miembros descuajados,
 reinventados
y vueltos al primer nombre…
Mª José Bernal
 
 



  Ya tiendo hacia ese sol que no es un sol
como hacia el único faro perdido
M. Navarro

 

 
 … Hubo caminantes con huella de tu talla…
Manuel Navarro
 




SURREALIDAD DEL CONCEPTO MATEMÁTICO

 Génesis de lo concreto = Configuración del punto
Blas Estal
 
 

 
"Selección extraída del proyecto presentado para la exposición de febrero de 2012 que, organizada por Amaranto Cultural, se llevó a cabo en Puerto de Sagunto."
Pinturas de Blas Estal sobre versos de Mª José Bernal y Manuel Navarro.