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miércoles, 4 de noviembre de 2020

Rutina

 



He madrugado,
como siempre,
aún era de noche.
Lectura
mientras llega el día
por encima de las lomas:
Entrevista a escritora
consagrada,
poema de un poeta
contemporáneo
y fallecido.
Y ahora el día,
desde la ventana,
cubierto de nubes grises…
 
Llega la lluvia
y de nuevo
la incertidumbre
                y la pluma.


De: Versos del cuaderno gris
Fotografía: Lestal

 

viernes, 1 de mayo de 2020

Primero de Mayo 2020




Hoy, en medio de este trajín en el que transcurre mi confinamiento, me evado a un rincón solitario de la casa, en busca del silencio. Deseo recordar, a solas, aquellas horas. Las horas de unos días grises. Grises por el humo que cubría la atmósfera, y grises por la incertidumbre que se cernía sobre aquellos que dependían del gran amo. Hoy me habitan las imágenes de los días en los que yo nada entendía cuando los guardiaciviles, con sus armas en la mano, corrían tras los trabajadores por las calles aledañas a la fábrica. Yo era pequeña, pero alcancé a verlos desde una de las ventanas de la casa de la abuela, allá en aquella casa de la calle Andalucía, muy próxima a la Tenencia de Alcaldía.

Por aquella gente que corría huyendo de los culatazos, por aquellos que eran detenidos en sus casas los días previos a este Primero de Mayo que en nada se identifica ya con aquellos otros cubiertos de gris. Por todos ellos, mis Episodios Cotidianos.

«Arriba, cubriendo el cielo, solo humo,
abajo, solo hombres que caminan
con sus miradas perdidas.

Sus trajes de faena son azules
—No, no son trajes…—
Solo unos pocos hablan,
a voces.

«Carne de cuartelillo», los llaman
aquellos que visten de verde.»


Fotografía: Ismael Murria -Horno Alto, Puerto de Sagunto-

martes, 10 de marzo de 2020

Leyendo a Lorca






«Cuando me quedo sola»
Me queda vuestra infancia
Los cabellos enredados
Y las noches despierta midiéndoos la fiebre

En la casa donde habitan los silencios
Hacen nido las ausencias
Y en la calle el rumor de la arboleda
Se burla y va restando mis horas

Sabe que una tarde gris
Buscaré bajo la base de sus troncos
Que arañaré la tierra
Para enterrar muy honda mi demencia

Ya hoy me queda una mueca de sonrisa
Cuando al quedarme sola
Deambulo mi noche por el pasillo estrecho
Y compruebo que nada altera vuestro sueño.



Fotografía: LEH, Algarrobo viejo en la ribera del Palancia

martes, 21 de enero de 2020

Oda a una borrasca


Playa Puerto Sagunto
 Vicente Cuenca Valiente



Llevo dos días esperando a Uba. Hoy tampoco estaba cuando me he levantado. No había nota sobre la mesa. Después, cuando ya he desayunado —a solas—, he mirado en el buzón y allí estaba: húmeda, muy bien doblada en el interior de un sobre de color ceniza; la letra clara, tal vez alegre.

«Observa –decía- la mañana lluviosa, el parque anegado.
Hoy voy a bailar sobre la cresta de la ola más grande,
de la ola más brava.
Deja que tu casa permanezca en silencio,
que el hombre duerma
y que el libro se quede abierto por donde le plazca;
Que el polvo sobre la superficie de los muebles te sonría
y que la radio enmudezca.
Solo los cristales de los ventanales deberán llorar,
pero con llanto gozoso mirando a las lomas.
Allá, al otro lado, mi mar se rebela.
Corre hacia las calles vacías de gente.
Dejó de dolerle el corazón,
vuelve a latirle el alma y danza su cuerpo de agua.
Se derrama entera sobre las escuelas y plazas.
Nada la detiene. Se siente guerrera.
Llegó con las nubes y el viento hasta lo alto de la sierra,
su mirada de hielo y su mano férrea;
Su voz un rugido en medio de la noche
y su lengua…

¡Ay si su lengua tuviera la fuerza y la voz que se precisa
para gritar las palabras que nacen de las entrañas
de las mujeres más fieras!»

Uba me ha regalado su «oda a la borrasca con nombre de mujer». Para ella es una fiesta grande. Llueve en la costa, llueve en las calles de la ciudad y llueve en los cerros. En la costa es una lluvia dañina, vengativa…
Los niños van con sus paraguas y botitas al colegio; sus mamás, sus papás y sus abuelos con chubasqueros. Algunos van hasta la misma puerta del colegio en coche. Mojarse bajo la lluvia y chapotear en los charcos es contraproducente y anacrónico. Unos se quejan del mal tiempo, otros le sonríen, aunque son los menos.
Es enero, llueve, hace frío y en algunos puntos nieva. ¿Merece eso una queja?


 Fotografía: Por gentileza de Vicente Cuenca Valiente
 -Playa Puerto de Sagunto, temporal 20/1/20

lunes, 9 de diciembre de 2019

Del desarraigo





Como un río que avanza lento, me deslizo ante una nueva primavera. La niebla se fue disipando y las campanas que ayer tocaban a duelo ya hace algún tiempo que fueron enmudeciendo. Tan solo un eco lejano se deja oír de vez en cuando arrastrado por el viento. Los árboles del parque verdean tímidamente y los azahares de las huertas colindantes elevan sus aromas que impregnan el perímetro del pueblo.


Yo me asomo al día con nuevos ojos. Con mirada de ayer que desea alcanzar los viejos horizontes que ya adivino ajenos. No me reconozco en las calles que pisan mis pies cada día. Sus aceras estrechas y su asfalto mal repartido no reconocen tampoco a mis pasos. Soy una intrusa al pie de las colinas que nunca oyeron ni nombre; no pertenezco a su parroquia ni seré cubierta por la tierra de su Campo Santo.

Mi primer llanto no fue un llanto de tierra. Fue un llanto de fuego y de mar, con la fortaleza del hierro, con la maleabilidad que otorga la tibieza de la sangre. Con agua salada fui rociada en pila de piedra bajo un cielo gris cubierto de humo. A veces me he desgarrado por dentro y he salido en busca de las pequeñas cosas, de los detalles mínimos que dotan de vida a lo cotidiano. Así he rematado las costuras de mi piel herida y rota, mi piel morena.

Habito hoy un hogar extraño, silencioso. En él recibo una nueva primavera rodeada de almas de diferente credo, de vocabulario impreciso, sin naves ni amarres en sus puertos.

Así convivo entre desconocidos que nada saben de mí, que nada sé de ellos… y así me pliego sobre mis propias alas al llegar la tarde, mientras la nueva primavera, perezosa, se acomoda sobre este escenario que en nada me concierne.


EPISODIOS COTIDIANOS -Libro primero-



lunes, 18 de noviembre de 2019

Ausencia




Como Carmen Martín Gaite,
yo también, un día,
           me soñé muerta.

Al despertar,
no me dolió tanto mi muerte
como la falta de comunicación con mi hijo
          constantemente a mi lado,
                   sin apenas presentirme.


martes, 15 de octubre de 2019

Qué lejos quedas, Mar






Mientras dormía me ha crecido una música de fondo

Era la voz de mi madre que me apremiaba para que no llegara tarde a mi vida.

«No llegues tarde a tu vida» llegué a escribir yo a mi propia hija en un verso sin ritmo y sin medida.

Desde el otro lado de la ventana se aproxima el alba y el aire arrastra el olor a lluvia por el otro lado de las lomas

Ya casi se adivinan los perfiles de los tejados de las casas de enfrente

El sol no acude hoy  a la cita de cada amanecer y no podré ver cómo mi sombra se interpone entre lo que soy y aquello que, insistentemente, deseas mostrarme desde tu orilla.

               Qué lejos me quedas, Mar.



Fotografía LEH

lunes, 7 de octubre de 2019

En otras horas




En un suelo que es de tierra
tiene hincada la rodilla
jugando con un palito
y la colita cortada
de una cría de lagartija

La mujer del panadero
sueña con la pasarela.
Cuando cree tocar el cielo
cambia tierra por asfalto
y alpargatas por zapatos.

El hombre viejo la mira
desde el banco en que se encuentra
al borde del cementerio.
Están repicando a muerto.
por el dueño de la tienda

Todo el pueblo irá al entierro, 
hasta el perro del vecino
que ahora espera al otro lado
donde montañas de escombros
ocultan un sol incierto

Las azules jacarandas
que tapizan el arcén,
el niño y la lagartija,
el viejo y el panadero,
y su mujer con sus sueños,

la antigua tienda del barrio,
la oficina del notario,
la iglesia y el parvulario,
la libreta del fiado…
               ya son cosas del pasado.


Fotografía: LEH -Tramacastilla






martes, 5 de febrero de 2019

Una niña mala




Mi madre decía 
que yo era una niña mala, 
más que mis hermanos.
Cuando hacía algo mal 
me recriminaba.
Yo no entendía de maldades
ni de bondades.
«El Señor te ve», decía. 
Y solo me veía a mí. 
A mis hermanos no.
Entonces comencé
a temer a ese señor
y me hice buena.
Hoy sigo siendo buena 
y ya no le temo...

Ahora temo a otros señores
cuando, en la noche, 
                 regreso sola a casa.



De. Los cuadernos de Uba
Fotografía: Ismael Murria


jueves, 6 de septiembre de 2018

Septiembre siempre







Te siento en cada poema.
Te intuyo en cada trazo de la blanca tela
En un adagio que se oye a lo lejos
En el vaivén de una hoja mecida por la brisa
En la belleza interior de una gota de lluvia...

  
Contemplo cada atardecer a través de tu mirada
Y me abro cada mañana a la vida ligada a los colores
que tú me enseñaste a respirar.


                        Te siento en cada soplo de aire
                                                            que respiro.



De: Al pie de la Calderona -Poemas para una ausencia- (Oct.08)
Ilustración: Blas Estal



miércoles, 29 de agosto de 2018

Los cuadernos de Uba







Me cuesta caminar
descalza por las aguas
al embate de las olas
en su última batalla

Los pies sumergidos pesan
la arena fría me atrapa
y me esfuerzo:
Un paso, lento,
otro paso, y otro…
hasta recorrer la calle desierta

A lo lejos
en el tiempo:
La sirena
la fábrica y el relevo

En breve
—quién sabe—
tras el último espigón:
La blancura impoluta
de la tapia
            encalada.


-De Los cuadernos de Uba: 12817)


lunes, 16 de abril de 2018

Manipulan


Blas Estal 



Se introduce el siseo
y desplaza al sonido.
las voces son difusas,
no entiendo las palabras.
Me engañan, en los medios
solo cuentan mentiras.
Confunden la realidad.
Me engañan, nos engañan.
Creen que somos tontos,
creen que les creemos.
Los rostros de los niños
víctimas de sus guerras...
dicen que que son montajes
grabados en un plató.
En la tele la Milá,
Évole la entrevista.
Aznar y Ana Botella,
Raul Mendoza y Rato,
Arenas y Jesús Gil,
imágenes de archivo,
momentos del pasado...
El presente está en Siria,
el presente está en el mar,
la mentira en el poder,
la ceguera en los hombres
y en las mujeres también.
Y así, manipulando,
retorciendo la verdad:
Yo te odio y tú a mí más.


De: Los cuadernos de Uba -LEH-
Ilustración:  Blas Estal (Técnica mixta sobre lienzo)

domingo, 25 de marzo de 2018

Sin título.






Me sé de noche
bajo la luna incierta
Me sé semilla
sobre las aguas negras
de un mar cruel
Me sé déspota
si en la lejanía
aúllo tu sacrificio
Me sé animal miope
que ignora la ceguera
Me sé escombro
que oculta la mentira
en las cunetas
Me sé tan cómplice de tu bandera
que a veces no me sé
si loca o cuerda.

Montaje de ilustración: B.Estal y L.Estal



jueves, 22 de marzo de 2018

Fran (I)







Que el color de la tinta no te engañe
querido mío
ni el oro del plumín con que te escribo
Te espero con humilde cuna
y desde tu desconocido sexo
te ansío libre
como al más preciado de mis versos.


De: Poemas de puertas adentro  -19317)
Fotografía: R.Murria

lunes, 19 de marzo de 2018

El día grande






Dicen que es el día grande
Que es el día del padre
Yo digo que es un día gris
Que ya no tengo padre
Que hay una gran distancia
Que es fuerte el recuerdo
Y mucha la nostalgia

Y digo:
Que todavía lo escucho
Que cada día lo veo
Que sigue aquí a mi lado
           Que vive en mi memoria
                         Y nunca en el olvido

martes, 30 de enero de 2018

El gesto





Jamás el gesto reflexivo
fue capturado con tanta belleza...
Jamás el ojo espectador
albergó tanto deseo de penetrar
 en el interior de un pensamiento.




Fotografía: - Ella - de Ismael ME

sábado, 20 de enero de 2018

Esperando a la lluvia


 

 


 

A veces siento tu perfume
cuando se acerca la lluvia.
Entre las ramas del árbol
más grande que hay en la plaza
inquieto revolotea
un pequeño pajarillo.

 
Observo sus peripecias
sobre una rama muy frágil,
                          —y pienso en ti…

 
Vuelvo de nuevo a la calle,
aquella que era de tierra,
y te llamo con tu nombre.
Deseo verte asomar
por el portón de madera…

 
Aspiro hondo y comprendo:
«era otro tiempo y lugar»

 
Me alejo de  la ventana
y me olvido de la lluvia
que no acaba de llegar.



De: Los cuadernos de Uba
Fotografía: Lestal  -La casa en el pueblo-

                                                  

 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Noviembre IV


Paco Jordán Soto - Playa Puerto de Sagunto-


Mi mar, sereno y en calma,
se vuelve violento de golpe.

Ya vienen los primeros fríos.

La pluma, en reposo, me observa
desde el cajón triste y oscuro.

Y la lluvia no llega...

                 No, no acaba de llegar.


LEH -De la lluvia
Fotografía de Paco Jordán Soto-Playa Puerto de Sagunto
              
                      

jueves, 2 de noviembre de 2017

Noviembre II




La poesía se acerca,
se asoma por entre las nubes
sobre la superficie del agua
en la playa desierta de noviembre
 
             miro hacia el cielo cubierto
                                       y aguardo en silencio...


Noviembre (fragmento)
Fotografía LEH

miércoles, 25 de octubre de 2017

Una breve nota





Voy a escribir una breve nota
que quede sobre el reverso de la hoja
moribunda que me observa,
indiferente, desde la rama más alta
del árbol más robusto de la plaza.

Unas breves palabras con las que arañar
las horas previas a la noche que ya asoma
por encima de la última ola rezagada
hasta la primera curva de la calle
-mal adoquinada-
que no proyecta mi sombra.


-De los cuadernos de Uba. 14917)-
Fotografía: LEH-