viernes, 1 de mayo de 2020

Primero de Mayo 2020




Hoy, en medio de este trajín en el que transcurre mi confinamiento, me evado a un rincón solitario de la casa, en busca del silencio. Deseo recordar, a solas, aquellas horas. Las horas de unos días grises. Grises por el humo que cubría la atmósfera, y grises por la incertidumbre que se cernía sobre aquellos que dependían del gran amo. Hoy me habitan las imágenes de los días en los que yo nada entendía cuando los guardiaciviles, con sus armas en la mano, corrían tras los trabajadores por las calles aledañas a la fábrica. Yo era pequeña, pero alcancé a verlos desde una de las ventanas de la casa de la abuela, allá en aquella casa de la calle Andalucía, muy próxima a la Tenencia de Alcaldía.

Por aquella gente que corría huyendo de los culatazos, por aquellos que eran detenidos en sus casas los días previos a este Primero de Mayo que en nada se identifica ya con aquellos otros cubiertos de gris. Por todos ellos, mis Episodios Cotidianos.

«Arriba, cubriendo el cielo, solo humo,
abajo, solo hombres que caminan
con sus miradas perdidas.

Sus trajes de faena son azules
—No, no son trajes…—
Solo unos pocos hablan,
a voces.

«Carne de cuartelillo», los llaman
aquellos que visten de verde.»


Fotografía: Ismael Murria -Horno Alto, Puerto de Sagunto-

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