viernes, 24 de abril de 2020

Los amigos cuentan... MELISA LÓPEZ







Siguiendo con mi ronda de preguntas a mi círculo de escritores/as, hoy me acerco hasta Melisa López. Ella es Especialista en Políticas de Género e Igualdad. Hace algún tiempo ya os comenté acerca de su libro NIÑA INVISIBLE en el que narraba de forma novelada su propia experiencia y que, a modo de guía, es una de sus herramientas de trabajo en los talleres y charlas que lleva a cabo por distintos institutos, no solo de nuestra Comunidad, sino también de distintas ciudades de nuestra geografía.

Anoche mismo, cuando contacté con ella para ver si le apetecía contarme cómo lleva su confinamiento, no lo dudó ni un momento. Y aquí tenemos sus respuestas:

¿Qué día comenzó tu encierro?

Fue el 13 de marzo.

¿Planeaste u organizaste previamente una ruta de tareas?

No tenía planificada porque, entre otras cosas, pensaba que sería una semana o quince días, y tenía trabajo para esos días desde casa. Conforme pasaban los días en esa primera semana las noticias que nos llegaban no parecía que fueran de levantarse el confinamiento. Aunque tenía trabajo no me ocupaba todo el tiempo y empezaba a necesitar salir. Fue entonces cuando planifiqué tiempo para hacer ejercicio, leer, ver series, videollamadas…

¿Sigues esa planificación todos los días o también improvisas?

Para nada. Lo cumplí tres días y empecé a improvisar o a saltarme mi propio planing porque me gustaba también estar sin hacer nada, o simplemente porque cuando era la hora que había planificado, por ejemplo, para leer, no estaba concentrada. Estoy adaptando las actividades a lo que me pide el cuerpo y el estado de ánimo y no al revés.

¿Sigues las noticias sobre la pandemia? ¿Por qué vías?

Sigo las comparecencias y algún artículo de opinión de prensa digital. Alguna noticia también por esta vía e intento no mirar los comentarios que les siguen en las redes con opiniones de personas como yo, que no tenemos ni idea de pandemias.

¿Cómo es uno de estos días?

Pues la verdad es que no están siendo horribles. Son raros, son aburridos a veces y son reclutados… Para mí lo peor es que no me dé el sol, el aire o ir a la playa un rato, a una terraza con mi gente… Tengo la suerte de que nadie a quien quiera está en peligro de salud ahora mismo, ni nos ha faltado nadie. Así que en este contexto me siento privilegiada. Los días no están siendo iguales entre ellos porque hablo con mi familia, mis amigas y amigos, estoy con mis hijxs… y cada persona me va aportando cosas distintas cada día, temas de conversación, cosas que les pasan, recuerdos que traemos para animarnos… y hacen que la mente no esté estancada en un eterno Día de la Marmota.

En cuanto a las rutinas, ahí sí son iguales unas a otras, pero también mis días cuando no había confinamiento eran rutinas: te levantas, te duchas, café, algo de trabajo, niñxs, lectura, redes, música… Para mí lo importante estos días está siendo ocupar la mente más que los tiempos. Esos me preocupan menos. Y te podría asegurar que estoy hablando con mi gente en estos más de lo que hablo en una rutina anterior al encierro.

¿Te vienes abajo en algún momento?

He tenido algún momento de nostalgia, pero no de tristeza ni de asfixia. Sí que he tenido un poquito de pena pensando en las actividades al aire libre, en movernos por los espacios libremente… pero me puede haber durado unas horas. Entonces lo que hago es algún ejercicio de relajación, conecto conmigo, lloro un podo si me apetece llorar y luego estoy como nueva. No evito esas sensaciones porque negarlas no me iría bien y saldrían después por otro lado.

Comentas que una de las actividades a que dedicas tu tiempo es a la lectura. ¿Y la escritura? ¿Estás trabajando en algo nuevo?

Pues lo cierto es que no estoy escribiendo nada. En casa somos cinco, dos adolescentes y un niño de tres años. Mi capacidad de concentración y atención estos días está bastante alterada. Me cuesta incluso leer más de veinte minutos seguidos. Así que me estoy centrando, cuando por algún extraño motivo hay silencio en casa, en hacer ejercicios de escritura, pero en los que me trabajo yo para estar serena. Nada que tenga un hilo conductor; nada que se parezca a una historia o pueda ser mínimamente creativo. Solo lo utilizo para cuidarme; son notas, son ejercicios…. No es escritura en sí como la entendemos en el sentido de crear historias.

¿Algo nuevo a la vista para cuando acabe esto? Tengo muchas inquietudes últimamente, así que eso es lo peor porque no acabas de apasionarte por algo en concreto. Tengo algo a medias desde hace tiempo bastante adelantado. Son dos historias que se quedaron colgadas por el camino. No he vuelto a necesitar retomarlas y para mí eso es señal de que no es la historia que quiero contar. Porque cuando necesitas contar algo no te arranca del ordenador ni una pandemia. Eso, ahora mismo, no me está pasando. He intentado provocarlo pensando que ahora, justamente, tengo tiempo. Pero para escribir, el tiempo es un factor, pero solo uno. Cuando he necesitado escribir de forma urgente porque me lo pedía el cuerpo, daba igual que fuera en una cafetería de forma improvisada antes de entrar al trabajo, en el descanso o incluso desvelada, porque había sentido que le quería dar un matiz o una frase a un fragmento concreto.

 Lo que sí tengo claro es que tengo pendiente contar experiencias que me han ido pasando y mi forma de alivio es mediante la escritura. Lo que ando ensayando es el formato, la forma de narrarlo, si será en primera persona o lo contará alguien que no sea yo para, con la escritura, tomar perspectiva. Ando con ese lío, que también me viene bien.



 ***


Siempre es un placer escuchar, entablar conversaciones con mis amigas/os escritores. Y siempre me aportan positividad. Durante estos días en los que decidí apartar la pluma y dedicarme únicamente a escuchar, me siento verdaderamente relajada, satisfecha de contar con todos estos amigos y amigas entre mi círculo de amistades. A través de sus respuestas, de sus experiencias en estos días extraños, compruebo la diferencia generacional que hay entre algunos de ellos —o algunxs de ellxs, como suele escribir Melisa cuando se trata del género—, y también la lucidez  de todos y cada uno de ellos.

Muchas gracias a todxs.

Buenos días




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